PLAN DE LECTURA. EF. INVENTAMOS UN JUEGO.

 

El Juego Secreto de la Clase 5B

En la escuela Monteverde, la clase 5B era famosa por dos cosas: por ser la más ruidosa y por tener la imaginación más desbordante de todo el colegio. Un lunes por la mañana, mientras la profesora Clara escribía en la pizarra, tres alumnos —Lucía, Mateo y Raúl— se miraron con complicidad. Tenían una idea que llevaba días rondándoles la cabeza.

Durante el recreo, se reunieron detrás del viejo árbol del patio, ese que todos decían que estaba encantado.

—Hoy sí que sí —dijo Lucía, sacando una libreta llena de dibujos—. Vamos a inventar el mejor juego del mundo.

Mateo, que siempre llevaba un lápiz detrás de la oreja, añadió:

—Pero no un juego cualquiera. Uno que solo nosotros conozcamos. Un juego secreto.

Raúl, que era el más inquieto, dio un salto.

—¡Y que tenga misiones! ¡Y monstruos! ¡Y poderes especiales!

Los tres se sentaron en el suelo y empezaron a crear. El juego se llamaría “Reinos del Recreo”. Las baldosas del patio serían territorios mágicos:

  • La zona de la fuente sería El Bosque de los Susurros.

  • El campo de fútbol, Las Llanuras del Trueno.

  • Y el columpio oxidado, La Torre del Tiempo.

Cada alumno tendría un rol: Lucía sería la Guardiana de los Mapas, Mateo el Maestro de los Enigmas y Raúl el Guerrero del Viento. Para avanzar en el juego, debían completar misiones que ellos mismos inventaban: encontrar una hoja con forma de dragón, cruzar el patio sin pisar las líneas, descifrar mensajes secretos escritos con tiza.

Lo que no esperaban era que otros compañeros empezaran a fijarse en ellos. Primero se unió Sara, luego Hugo, luego casi toda la clase. En pocos días, Reinos del Recreo se convirtió en una revolución. Todos querían jugar, todos querían inventar misiones nuevas, todos querían formar parte del mundo mágico que había nacido de tres cabezas soñadoras.

La profesora Clara, al verlos tan unidos y tan creativos, decidió no interrumpirlos. Solo sonreía desde lejos, orgullosa de que sus alumnos hubieran creado algo tan especial.

Y así, cada recreo se transformó en una aventura distinta. No había móviles, no había pantallas, solo imaginación pura y un patio que, gracias a ellos, se había convertido en un universo entero.

Dicen que, si visitas la escuela Monteverde hoy, todavía puedes ver a los nuevos alumnos jugando a Reinos del Recreo, ampliando el mapa, inventando criaturas y manteniendo vivo el juego secreto que empezó bajo un árbol encantado.



VAMOS A INVENTAR UN JUEGO


Incluso en el idioma materno de nuestros alumnos (el plan lector nos permite conocer otras realidades).








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